A la hora de realizar una reforma uno de los primeros puntos a cambiar es la pintura. No es algo permanente porque podrá mudarse de color en cualquier momento. Sin embargo, conviene pararse en la elección para no provocar desperfectos estéticos en las estancias.

Para lograr ambientes armónicos y equilibrados a la vista expertos pintores recomiendan lo siguiente:

Combinar los colores con el mobiliario

Cuestión de lógica. Resulta mucho más fácil cambiar el color de pintura de las paredes que comprar muebles nuevos.

Fijarse en la luz natural

Aquellas habitaciones que dispongan de mucha iluminación solar admiten tonos oscuros. No ocurrirá lo mismo en estancias sin apenas luz natural que necesitarán tonalidades más claras para dar sensación de amplitud.

Buscar el equilibro

En la mayoría de los casos menos es más. Esto significa que cuando el mobiliario es muy colorido o recargado de elementos decorativos es mejor optar por colores suaves. Por el contrario, si los muebles son minimalistas o de estilo nórdico puedes decantarte por tonos destacados para dar fuerza.

Usar muestrarios de colores

Lo que se conoce también como pantoneras y que te ayudarán a dar con el color que deseas. Existen aplicaciones en el ordenador muy fiables que te mostrarán cómo quedarán las paredes.

Emparejar colores

Unificar el color de una habitación se logra utilizando la misma gama de tonos en todos los detalles decorativos: telas, remates, cofines, colchas, complementos textiles…

Optar siempre por el tono más claro

Es importante recordar que los colores parecen más oscuros en la pared que en el catálogo de muestras. Por ello, si hay dudas es mejor elegir el color de mayor claridad.

Dar brillo o no

En cuanto al acabado final, el tono podrá ser brillante o mate. El primero reflejará más la luz y tendrá un efecto de agrandar visualmente la habitación. Si el tono es mate disimulará mejor los defectos de la pared, pero es más difícil de mantener limpio por lo que para baños y cocinas no es buena idea.

Fuente: blogs.20minutos.es